Facebook

Turismo de Mérida

Portada Que Ver Principales Lugares (s. XIII - XVIII)

Concatedral de Santa María

Correo electrónico Imprimir

Concatedral de Santa MaríaEl edificio más antiguo de todos cuantos rodean la Plaza de España es la Concatedral de Santa María la Mayor. El hallazgo de alguna pieza visigoda hace pensar que aquí se ubicó la famosa catedral matriz de Santa María de Jerusalén, con su baptisterio, el palacio obispal y el atrio que los unía. Lo cierto es que, reconquistada la ciudad, se erigió aquí una ermita que fue progresivamente ampliada.

Hoy se nos presenta como un conjunto gótico arcaizante, es decir, un templo muy macizo y achaparrado, con sencillos pináculos en la cabecera. En su interior presenta tres naves, la central más ancha, con arcos ligeramente apuntados. Las tres naves están cubiertas desde el siglo XVII con bóvedas de aristas. Anteriormente las naves tenían un techo de armaduras de madera de gusto mudéjar. Sólo en algunas capillas y, sobre todo, en la cabecera, en la capilla mayor y la sacristía, se conservan arcos de tracería gótica. La iglesia tuvo originalmente pinturas en las paredes, como podemos ver en un fragmento que aún se conserva y en el que representa la misa de San Gregorio.

Las capillas pertenecieron a las familias más nobles de la ciudad. Hasta mediados del XIX la iglesia fue lugar de enterramiento para nobles de la ciudad. Así, a un lado de la cabecera y en la actual sacristía podemos ver los sepulcros de D. Diego de Vera y Figueroa y de su mujer, Dña. Marina Gómez de Figueroa. En el tramo inicial de la cabecera también podemos contemplar la imagen del Cristo de la O, patético Cristo tardogótico que es la imagen titular de las cofradías de penitencia locales. Se ubica en el lugar donde estuvo la tumba de Dña. Leonor de Austria, hermana de Carlos V, y que fue reina de Portugal y Francia.

Dirección: Plaza de España, s/n
Ruta: Centro de la ciudad
 

Basílica de Santa Eulalia / Templo de Marte

Correo electrónico Imprimir

Basílica de Santa EulaliaEulalia fue una niña emeritense martirizada en la ciudad durante las persecuciones ordenadas por el emperador Diocleciano entre el 303 y 305 d.C.

Con posterioridad fueron varios los poetas que ensalzaron a la Mártir, entre ellos Prudencio en su poemario “de las Coronas” o Peristephanon , del siglo IV o, en el siglo siguiente, el obispo local Hidacio. El túmulo que se hizo para recordar la memoria de Eulalia nos los describe Gregorio de Tours en su Libro en honor de los Mártires, ya en el siglo VI. Por último, una obra del siglo VII, Vidas y los Milagros de los Santos Padres de Mérida atribuida a un diácono llamado Paulo, es la que mejor refleja la devoción que desde los albores de la Edad Media tienen los emeritenses por su Patrona y, sobre todo, describe más fidedignamente el poder del obispado emeritense y la fastuosidad de sus edificios.. Es más, buena parte de lo descrito en ese libro (la basílica y la escuela de niños y el monasterio unidos a ella), cuyas ruinas subyacen bajo el templo románico tardío que admiramos, ha sido confirmado por los hallazgos que proporcionaron las excavaciones arqueológicas realizadas entre 1990 y 1992.

Antes de erigirse aquí un cementerio cristiano a fines del siglo III, este espacio estuvo ocupado por una serie de mansiones suburbanas, de las que quedan restos, como es el caso una pileta con todo el utillaje de tocador. La presencia del monumento en honor a Eulalia, cuyos cimientos podemos ver hoy bajo la cabecera de la basílica, acarreó que los cristianos quisieran enterrarse cerca de ésta hasta bien entrado el siglo XIX. Por eso las estructuras que vemos en la cripta presentan ese aspecto tan caótico. Añadamos a todo ello que, en el siglo IX, los árabes construyeron aquí norias y otras instalaciones agropecuarias, lo que demuestra que, para entonces, la basílica estaba en ruinas. Sin embargo, buena parte de la cabecera de la iglesia del siglo XIII es visigoda. Por el contrario, sólo se conservan los cimientos de sus tres grandes naves y de las dos torres que flanqueaban la cabecera del templo.

Aquí podemos observar un muestrario de sepulturas de épocas bien distintas. Así mausoleos tardoromanos de considerables dimensiones, como el que está redecorado con pinturas del siglo XVI que representan estaciones del Calvario, a San Juan, Santa Ana y San Martín. O el sepulcro sellado por un mosaico en el que se representaba al difunto de pié entre cortinajes. Sepulcros de época visigoda sellados con una losa sepulcral de mármol, como el del ilustre varón Gregorio, luego reutilizado para enterrar a Eleuterio y a Perpetua. Criptas funerarias como la de los obispos…así hasta llegar a tumbas de egregias familias locales del siglo XVI y XVII, como la de los Moscoso o los Mejía.

TEMPLO DE MARTE (EL HORNITO)

Templo de MarteEn el acceso al atrio de la Basílica de Santa Eulalia vemos un edificio de reducidas dimensiones, se trata de un oratorio dedicado a Eulalia, conocido popularmente como “El Hornito”. Su pórtico está realizado con piezas de mármol extraídas a principios del siglo XVII de un lugar indeterminado de la ciudad. Todas ellas pertenecieron al Templo que la colonia Romana dedicó al Dios Marte.

Una inscripción en la zona frontal, que en origen fue de letras de bronce doradas, nos recuerda que el templo lo costeó Vetilla, mujer de Páculo. Si nos fijamos en la decoración de alguna de estas piezas arquitectónicas, quedaremos impresionados por la minuciosidad con la que fue esculpido un abigarrado conjunto de trofeos de guerra (corazas, cimeras, ruedas de carros, espadas…). Estos relieves, por su estilo, parecen haber sido ejecutados hacia la segunda mitad del siglo II d.C.


Dirección: Avenida de Extremadura, nº 13
Precios y Horarios para acceder a la Cripta: Consultar aquí
Ruta: Valle del Albarregas

 

Antiguo Hospital de Jesús Nazareno

Correo electrónico Imprimir

Antiguo Hospital de Jesús NazarenoFundación de la Orden Hospitalaria de Jesús Nazareno, es un edificio en el que no han dejado de hacerse reformas desde el inicio de su construcción, allá por 1725. Fue convento, hospital de pobres, hospital de campaña, cárcel y museo, sí museo, ya que su jardín albergó la primera exposición pública de antigüedades romanas en el siglo XVIII, fruto de las inquietudes ilustradas del famoso médico y erudito local, Forner y Segarra, y de fray Domingo de Nuestra Señora.

Hoy este inmueble alberga el Parador Nacional, uno de los más lujosos y antiguos, ya que fue inaugurado ni más ni menos que por el Rey Alfonso XIII. Conviene entrar y ver el pequeño claustro que hay en su interior. Sus columnas, procedentes de edificios romanos o visigodos, muestran en sus fustes inscripciones cúficas árabes con invocaciones a Alá.

Dirección: Plaza de la Constitución nº 7
Ruta: Centro de la ciudad